sábado, 3 de noviembre de 2012

Rizos de oro


Había una vez una chica con rizos de oro;
Me cautivó en el primer instante con su mirada indecisa y su ademán tacituno

Su piel, suave como seda hacia gritar a mis dedos de placer
Sus labios en forma de corazón rozaban mi piel, y es ahí donde se inundaba 
en llamas mi mente y mi corazón.

Era ella, lo era todo, era el centro de mi universo
Quizás por eso la caída fué más dolorosa.

Un día se fué, me vió llorar amargadamente su partida
y no dijo nada, ni una sola palabra.
Deben de entenderla, ella era muy tímida 

De mis labios salió una promesa de amor
ella huyó aún así con él
Dejandome sin nada, sin sol ni estrellas
Ya no tenía centro, mi universo se vino abajo.

Me dejo un sabor amargo en la boca
La odiaba por abandonarme y jugar con mi corazón
Le grité, la llamé por mil nombres, le lloré
Y aún así, asustada, me rechazó de cualquier manera.

Mi corazón sufrió mucho daño 
por eso tardó tanto en sanar
por eso tardé tanto en darme cuenta
de su propio dolor.

Me cegué en la necedad
Navegué y libré terribles batallas 
conmigo misma y con otros
Caí en una oscuridad profunda y emergí;

A veces, la invoco en mi mente
Esa cabellera dorada, esos labios diciendome te quiero
Esa lealtad que profesaba, esos ojos negros como la noche,
esa piel exquisita y brillosa.

El viento acaricia mi piel y mi rostro
Me sonrío y lloro 
La recuerdo. La recuerdo con una sonrisa, sí
Pensar en tantos momentos de felicidad

Gracias, me acompañaste, me seguiste hasta donde yo iba
Me mostraste a tu manera tu amor
Me sacaste de la oscuridad en donde estaba
solo con tu sonrisa

Estoy escribiendo esto porque quiero que sepan los demás lo increíble que fuiste 
y lo magnifica que sos ahora, mujer,
y que serás en el futuro

Respeto el camino que tomaste. te convertiste en una hermosa mujer
después de tantos años... añoro esa sonrisa
Ojalá nos volvamos a ver.

A B C.